La fama repentina puede provocar expectativas con consecuencias parecidas a la adicción

La cara B de las celebridades: vivir menos y pagar un precio muy alto

Sep 24, 2019

Hay famosos muy famosos, que de la noche a la mañana, se encierran en una vida normal alejados de los focos, hartos de los oropeles y sepultados por la agobiante ...

¿La fama mata? Algunos estudios lo dicen. En lo que sí coinciden los expertos es en que la fama dura un respiro y “tiene una cara B que no es ni tan gratificante y por la que se paga un alto precio”.

 

La especialista en psicoterapia, Laura Quijano, de la Asociación Nosotras Mismas y el también psicólogo Javier Torres Ailaud repiten la misma palabra para definirla: “Efímera” y mejor saberlo para disfrutar sus halagos y sobrevivir a sus consecuencias.

 

Para la psiquiatra María Soledad Humbert, de CdN200, "la fama no es un fin en sí misma, sino que está íntimamente asociada al beneficio económico. Y este es un reforzador excepcional de cualquier conducta humana."

 

¿Es bueno ser famoso? 

 

“En una edad temprana tener todas las necesidades cubiertas cuando todavía no te has formado crea una necesidad de estar constantemente de buscar necesidades nuevas y esta búsqueda puede llevar adicciones o a la sensación de una insatisfacción constante que es muy dañino emocionalmente”, explica Quijano.

 

“La fama puede ser 'adictiva',  sobre todo para personas que tengan necesidad de aprobación”

 

Conocidos son los casos del precoz Justin Bieber, de las exprincesas Disney, Demi Lovato y Selena Gomez, todos con un historial de excesos y depresiones.

 

Pero también hay famosos  más veteranos, como Jim Carrey, Robin Williams  o Bruce Springteen que viven desasosiegos y pozos mentales.  ¿La fama enferma?  ¿Llena tanto que después solo queda el vacío?

 

“Las personas más jóvenes encumbradas de la noche a la mañana no están preparadas para ser famosos, madurativamente para enfrentarla, porque la presión es muy alta. Para mantener la fama quizá tienen que mantener un determinado físico, un determinado estilo de vida.

 

Es como una dependencia de que siempre me vean bien con la presión de que si no es así puedo no ser objeto de interés, o de ser desplazado provocando baja autoestima o sentimientos de que no sirvo para nada “, explica el psicólogo Javier Torres Ailaud, Decano del Colegio Oficial de Psicología de las Islas Baleares.

 

La psiquiatra María Soledad Humbert, del Centro Médico Teknon opina que la fama puede ser 'adictiva', sobre todo para personas que tengan necesidad de aprobación.

 

Pensemos que a todos nos gusta recibir elogios, tanto es así, que casi siempre los aceptamos con una levísima autocrítica, aunque dicho elogio sea recibido de un adversario.

 

La fama puede otorgar un barniz de autoestima elevada que fácilmente se quebrará en ausencia de la misma. Y es muy posible que con su conducta el “exfamoso” busque recuperarla… ¿de qué manera? Cada uno es cada cual, pero casi siempre será un intento desesperado y patético de reconquistarla.

 

Zoe Armenteros | Telecinco

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